Desarrollo avanzado: el equipo de intervención del software
Los equipos SWAT son unidades policiales especializadas que intervienen en situaciones difíciles. Su preparación y cohesión les permiten rendir en intervenciones breves y peligrosas.
En mi carrera como desarrollador en grandes empresas y director de tecnología en empresas emergentes, he formado parte de su equivalente en software: el equipo de desarrollo avanzado.
Muchos desarrolladores disfrutan participando ocasionalmente en estos equipos. Abordan problemas nuevos e interesantes con tecnologías que pueden mejorar mucho el negocio.
¿Para qué sirve un equipo de desarrollo avanzado?
Destaca por pensar de forma diferente, observar desde distintos ángulos y adaptarse a los cambios y al aprendizaje de usuarios y clientes. Comprende las hipótesis de negocio y crea productos o funciones rápidamente para probarlas. Aunque considera una futura escala, esa no es su prioridad principal.
Toda empresa que quiera innovar necesita acceso a esta estructura. Pero reunir y mantener al equipo hasta el próximo impulso innovador no siempre es sencillo o viable.
Su objetivo es crear algo suficientemente bueno para validar necesidades e hipótesis técnicas o de negocio. Suele requerir varias iteraciones y contactos con usuarios. El equipo colabora con el responsable de producto para refinar necesidades y revisar hipótesis tras cada iteración.
Un producto no puede permanecer siempre en modo innovación. Cuando un experimento funciona hay que perfeccionarlo, optimizarlo y mantenerlo. Esa no es la finalidad del equipo avanzado, y cambiar la función de todo el equipo no siempre es una buena idea.

¿Cómo se compone?
Suele ser pequeño, de tres a cinco personas con experiencia, curiosidad y capacidades diversas que se conocen bien. Trabajan con autonomía y se adaptan rápidamente.
Normalmente un responsable técnico orienta las decisiones de tecnología, qué construir y la arquitectura general.
El equipo recibe necesidades e hipótesis de alto nivel del responsable de producto y mantiene una gran independencia.
El trabajo cambia continuamente, tiene objetivos móviles y una cadencia irregular. Encajarlo en sprints de dos semanas resulta difícil; un tablero Kanban flexible suele ser más adecuado.
¿Cómo puede utilizarlo una empresa emergente?
Cuanto más temprana es una empresa, más necesita trabajar así. Compite contra el tiempo y los recursos disponibles para validar hipótesis técnicas —¿funcionará?— y de negocio —¿alguien pagará por ello?—.
Al validar sus productos puede crear equipos tradicionales para optimizarlos y mantenerlos.
En empresas más maduras es habitual combinar funciones en experimentación y otras en mantenimiento. La necesidad de desarrollo avanzado disminuye al madurar el producto.
¡Pero una empresa nunca debería dejar de innovar!
¿Cómo puede utilizarlo una empresa consolidada?
Incluso los productos optimizados deben vigilar a competidores pequeños que pueden transformar el mercado. Experimentar en áreas cercanas o nuevas evita que el negocio se estanque.
El experimento puede ser una función, como un SDK para desarrolladores externos, un producto complementario, como una aplicación móvil, o una categoría completamente nueva.
El reto de estos equipos
Crearlos dentro del equipo actual resulta difícil por varias razones:
- Puede no disponer de las capacidades para trabajar fuera de su tecnología habitual.
- Probablemente ya tiene una lista de tareas muy cargada.
- Conoce demasiado bien el negocio.
Una consultora puede aportar un equipo que ya trabaja unido y pasa de reto en reto con experiencia inmediatamente aprovechable.
Mantener esa dinámica en una empresa de producto es difícil porque las necesidades cambian y obligan a alternar formas de trabajo.
¿Cómo podemos ayudar?
En Nieve hemos trabajado en empresas emergentes, grandes compañías y numerosos proyectos de desarrollo avanzado. Nos apasiona diseñar experimentos y productos mínimos viables que permitan validar hipótesis y abrir el camino a la innovación. ¡Hablemos!

CTO
